
Deseo ¿de qué? Sobre el deseo y la pasión sexuales
Uno de los temas que permea esta web-log es el del deseo y su expresión activa. No cabe duda de que el deseo sexual es uno de los más intensos y activos. Tampoco me cabe duda de que es el deseo más reprimido en la mayoría de las sociedades. Ni siquiera el deseo de matar al prójimo es tan grande. Las guerras aparte, la mayoría de las sociedades tienen mecanismos punitivos muy sofisticados e integrados para la represión de la sexualidad, lo que Wilhelm Reich llamaría los mecanismos que mantienen la Economía Sexual, en tanto que para la expresión de la agresividad hay un conjunto de opciones de expresión más o menos amplias y aceptadas, desde los deportes de agresión, como las artes marciales, el boxeo, el fútbol (football), hasta las actividades lúdicas en las que la agresión se expresa de manera simbólica.
En cambio, para la expresión del deseo sexual las sociedades no nos ofrecen más que una o dos opciones, por ejemplo, el baile de salón; en muchas sociedades, desgraciadamente, ni si quiera eso.
Existen el dinero, la fama, la pertenencia, la seguridad, el miedo, el hambre y el deseo sexual como motivaciones de la acción, entre otras que no menciono porque son menos comunes, aunque no necesariamente menos importantes. Las motivaciones, sean primarias o no, son fuerzas poderosas que nos ayudan a pasar de un estado de contemplación, descanso, indiferencia o desidia a uno de acción. Y esto es de suma importancia en la vida y en la sexualidad y el erotismo. Debido a que la sexualidad es una parte tan importante de nuestra vida desde la niñez, y que nuestra reproducción depende de ella, el control de la expresión del deseo es algo importante pues la reproducción depende de la participación de dos personas de común acuerdo.
Pero en el erotismo, la expresión y el control del deseo se sumergen en un ambiente de finura, delicadeza, agresión bajo control, simbolismo y seducción. Quizás por esta misma complejidad, el erotismo es tan ajeno a la mayoría de las personas, quienes lo confunden con una sexualidad un poco romántica, o exagerada, ya sea mucho o solo un poco.
¿Y la pasión? ¿Qué es la pasión y qué lugar juega en el amor?
En la corteza prefrontal del cerebro humano, al final de la adolescencia y principio de la juventud, se termina el desarrollo de las habilidades de juicio crítico, auto-crítica y auto-control; funciones importantísimas en un ambiente gregario, como es el de las sociedades sedentarias modernas.

Pero también es de suma importancia en el erotismo. Si una persona tiene deficiencias en esta área del cerebro y de su personalidad, su capacidad de desarrollo erótico y de su expresividad erótica se ven disminuidas, en tanto que la pasión sexual, dadas circunstancias favorables y un poco de ayuda química (feromonas, principalmente), se expresa con bastante naturalidad. Pero, como la sexualidad es una fuerza tan poderosa, esta pasión, en el cuerpo de una persona que no ha desarrollado bien su auto-crítica, su auto-control y el juicio crítico, puede llevar por derroteros francamente peligrosos. Quizás este asunto está entre los justificantes primarios en el trasfondo de la represión social de la sexualidad, en las sociedades lideradas por personas que no se distinguen mucho de los adolescentes a los que quieren controlar, o que ven a los demás como adolescentes incapaces de auto-control.
Por otro lado, la pasión sexual es también una forma del gusto, una expresión del deseo hacia la pareja sexual que se desborda en momentos propicios. Y el gozo es tal que, una vez satisfechos, pensamos que hemos logrado lo máximo en satisfacción sexual. Pero el deseo regresa pronto, y con él, si las circunstancias son favorables, la pasión.
Otros ven la pasión sexual como un estorbo, como un defecto animal que nos acompaña mientras somos jóvenes, mientras las hormonas sean abundantes.
La pasión sexual intensa y arrebatadora, esa pasión que parece arrebatarnos el juicio, no es la única forma de la pasión sexual, y su conducción por los senderos del erotismo es una de las aventuras más satisfactorias y enriquecedoras de la condición humana. Muchos intuimos esto mucho antes de poder realizarlo.
Hasta la próxima me despido con un abrazo de corazón a corazón.
M. A.
Nota: Las imágenes que adornan esta entrada son:
Blanco y Negro = "Un Beso", de Henri Cartier Breson, 1969 y
A color = "El rajá acaricia y es acariciado", arte erótico Hindú.
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