jueves, 1 de octubre de 2015

Diferencias Sexuales 1

Diferencias Sexuales 
entre 
Hombres y Mujeres 

- Primera Parte


Por: Manuel Algara  


En los trabajos pioneros de William Masters y Virginia Johnson sobre la sexualidad humana, allá por los años 1960s y 1970s, encontraron que la respuesta sexual funcionaba igual para hombres y mujeres. Toda la gente seguía las cuatro etapas de la respuesta sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Trabajos más recientes y detallados han demostrado que los hombres y las mujeres difieren bastante en la naturaleza de su sexualidad; el patrón de la respuesta fisiológica normal es cierto para la mayoría, pero hay mucho más. En comparación con las mujeres, por ejemplo, los hombres se masturban más, usan más la pornografía, son más reactivos a las señales visuales, y experimentan el deseo sexual de manera más espontánea y con mayor claridad para ellos.  Las mujeres, por otro lado, son menos propensas a excitarse sexualmente de forma espontánea y su deseo sexual es mucho más reactivo a las circunstancias que la rodean, al menos en la parte de su consciencia de él. De esta manera, la ciencia apoya el cliché de que a las mujeres les gusta ser invitadas a cenar y gozar del buen comer y beber y a los hombres les agrada que sus parejas se arreglen y vistan ropa “sexy”. Por otro lado, parece ser que cuando las mujeres gozan, disfrutan y reaccionan positivamente al sexo pueden sentir mucho más placer que los hombres. Claro que la cuestión de sentir es subjetiva, pero, si lo que sabemos sobre anatomía, fisiología y neurología se puede usar para comparar a las mujeres y los hombres, seguramente ellas tienen la posibilidad de disfrutar mucho más del sexo que ellos. 

 
   William Masters y Virginia Johnson 

   Estudios antiguos y recientes afirman lo que todos creemos que es “normal” en los hombres: una sexualidad más abierta y deshinibida o, como dicen algunas mujeres: que ellos “son unos animales”: que se atreven a realizar cualquier locura con tal de llevarse a una mujer a la cama, que son mucho más osados que las mujeres en cuestiones sexuales, que se excitan sexualmente con demasiada facilidad, que se permiten conductas que no son socialmente recomendables, que se masturban muy seguido... a esto se añade recientemente que se han vuelto adictos a la pornografía en línea... claro que no todos son iguales ni todos se comportan así.  Pero, ¿es que las mujeres no son animales? 

   Algunos investigadores intuían que mucho de las diferencias observadas se debía a una influencia social diferenciada por género.  Desde la llegada del feminismo y la “Revolución Sexual” los estudios en sexualidad humana, en especial de finales de los años 1970's y hacia el presente, parecen indicar que las diferencias no siempre son tan pronunciadas. Estos estudios más recientes suelen tener implicaciones profundas: sí hay diferencias sexuales entre los hombres y las mujeres, con bases biológicas, pero no suelen ser como la gente creía, además de que hay sutiles pero importantes implicaciones de la influencia social y el género que no siempre son lo que parecen.  
  


Respuesta Sexual 
Femenina y Masculina 

   Un estudio reciente realizado por Terri Fisher, investigadora de la Universidad Estatal de Ohio, nos muestra la importancia del componente psicológico; ha hecho patente que las mujeres se parecen más a los hombres de lo que ellas nos hacen creer, o lo que ellas admiten públicamente. A una muestra representativa de jóvenes se le dividió en tres grupos de mujeres y tres grupos de hombres, voluntarios, todos ellos estudiantes de la universidad, y se les pidió que contestaran un cuestionario. Los tres grupos eran idénticos, hasta donde podían distinguir los investigadores, en cuanto a sus sujetos, y la forma en que se les trataba y recibían el cuestionario era igual, pero las circunstancias al recibirlo y para contestarlo variaban sin que los estudiantes lo supieran; en eso consistía el experimento: ver qué importancia tenían el ambiente y la percepción de este. El cuestionario fue entregado a cada grupo por separado. 

   Los grupos del experimento, ya mezclados hombres y mujeres, eran tres: les voy a llamar el grupo “control”, el grupo de “confidencialidad” y el grupo de “los chapuceros”.   


   A los estudiantes del grupo “control”, se les daba el cuestionario y se les decía que lo debían entregar a un estudiante que estaría afuera del salón esperándoles, que dicho estudiante llevaría los cuestionarios al cubículo de la investigadora porque ella tenía que dar una conferencia en otro lugar. 

   Al grupo de “confidencialidad” de hombres y mujeres se les decía que sus respuestas no serían leídas por nadie excepto por la investigadora, y se les pedía que contestaran con toda honradez; que debían meter los cuestionarios contestados en el buzón al frente del salón al terminar. 

   Al grupo de los “chapuceros” se les ponía un polígrafo falso pero con apariencia de ser un aparato en toda regla y se les decía que debían contestar con honradez; igual que en el anterior no se les hacía dudar que los cuestionarios llegarían a la investigadora directamente y que sólo ella los vería pues debían depositarlos en el buzón. 

   Para abreviar y por cuestiones de control, el cuestionario tenía poco más de una docena de preguntas, la mayoría de ellas sencillas e inócuas, pero incluia unas pocas preguntas sexuales: con qué frecuencia se masturbaban, si veían películas porno y con qué regularidad hacían esas cosas. 
   En el grupo “control”, las respuestas de las mujeres a las preguntas con carga sexual diferían notablemente de las de los hombres. Pero en los grupos de confidencialidad y de chapuceros las respuestas eran mucho más parecidas, especialmente en este último. La Dra Fisher interpreta las diferencias como que la respuesta femenina al ambiente es más acusada que la de los hombres y por ello, ante la posibilidad de que el estudiante leyera sus respuestas, contestaban de la manera en que se espera que se comporten las mujeres, pero en los grupos en los que la confidencialidad estaba asegurada fueron más abiertas. ¿Por qué responden diferente las del grupo de confidencialidad, quizás con mayor veracidad? Porque la fuerza del ser femenino es importante. Dado que en el grupo de los “chapuceros” se suponía que la investigadora podría detectar las mentiras, las respuestas fueron más auténticas, más veraces, según Terri Fisher, por ello es que las respuestas de este grupo son incluso más similares entre los hombres y las mujeres y ella cree que son más auténticas. 

Sin embargo, no deja de ser verdad lo que nos dice sobre sexualidad y género: los hombres son más directos, su sexualidad es más sencilla, lo que les gusta y les excita suelen ser lo mismo y no tienen empacho en admitirlo. Las mujeres son, en cambio, muy sensibles al contexto.

Estudio tras estudio queda claro que los impulsos sexuales de los hombres no sólo son más fuertes que los de las mujeres, sino que también mucho más sencillos. Las fuentes de la libido de las mujeres, por el contrario, son mucho más difíciles de precisar. Es creencia común que las mujeres le dan más valor a la conexión emocional como una chispa de deseo sexual. Pero las mujeres también parecen estar fuertemente influenciadas por factores sociales y culturales, como demuestra el estudio de T. Fisher: El deseo sexual en las mujeres es más sensible al medio ambiente y al contexto.  Esto tiene otra implicación muy importante: las mujeres son, sin duda alguna, más sociales que los hombres, estos son más individualistas. ¿No está suficientemente claro? Debería.  

En la próxima entrada abundaré sobre esta cuestión interesante de las diferencias sexuales. 

Me despido con un abrazo de corazón a corazón 

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