Somos un grupo de personas con estudios universitarios y un interés genuino por el desarrollo sano de la sexualidad y el erotismo. La palabra ERIN es una abreviatura y significa ERotismo de INtegración. Nos orientamos a lograr relaciones afectivas más satisfactorias.
lunes, 26 de octubre de 2015
Relación Dominio-Sumisión Sexual
Sobre Cincuenta sombras de Grey y la relación sexual de D-S (dominante-sumiso)
Debido a la popularidad de las novelas de Erika Mitchel, mejor conocida como E.L. James, la autora de Cincuenta sombras de Grey, y a que con frecuencia me hacen preguntas sobre el tema de la dominación-sumisión y el sado-masoquismo he decidido poner unas letras en el blog.
No es de extrañar que la sumisión y la dominación sean temas que pueblan el contenido de las fantasías sexuales, o que una gran porción de las representaciones pornográficas incluya cuestiones de poder en las relaciones sexuales. Esta misma dinámica está en juego durante las aventuras amorosas -la emoción de ser vencidos por nuestro deseo sexual nos permite participar en un juego sexual que va más allá de nuestra cotidianeidad. Se siente natural, bien, agradable, excitante, hacer los actos sexuales más escandalosos, extraños o indignantes, en la clandestinidad, lejos de los ojos de los demás cuando renunciamos a nuestro control. Irónicamente, esta necesidad de dejar el control, de estar fuera de control sexual con el fin de conseguir perdernos en nuestras propias pasiones eróticas, impide a muchas parejas el programar tiempo para el amor. La sola idea de que podían "planear" perder el control es sexualmente el obstáculo que les impide descubrir lo fácil que es comprometerse con las fantasías de sumisión en cualquier momento, por un lapso breve, de un fin de semana, o sólo para una sesión amorosa de exploración.
La relación entre la sumisión y nuestro acceso al placer es una interesante; al aceptar uno renunciar a nuestro control sobre la situación, apagamos algo de nuestro cerebro que a menudo nos impide dejar ir; es como permitir que nuestro juicio crítico se tome unas vacaciones. Al hacerlo a propósito, como parte de un “plan”, en vez de hacerlo mediante el embrutecimiento provocado por el alcohol, por ejemplo, podemos mantener la seguridad, la higiene y el contacto significativo con nuestra pareja. No es sorpresa que “cincuenta sombras” sea tan popular entre las mujeres sexualmente insatisfechas. Les permite imaginarse en situaciones de sumisión voluntaria en las que explorarían una faceta prohibida de su sexualidad. Sin embargo, las fantasías de dominación-sumisión que vale la pena explorar en pareja no son las de sado-masoquismo. La relación entre Christian y Anastasia es enferma, pervertida y peligrosa. En cambio, una relación de dominación-sumisión entre dos adultos sexualmente complacientes en la que nuestra pareja nos trata con una mezcla de respeto y desprecio impredecibles, en la que nuestra pareja quiere proporcionarnos un placer intenso, es una aventura deliciosa. Y ser capaz de dejar ir lo es todo cuando se trata del orgasmo y del placer sexual. Esto no puede ignorarse: el placer sexual difícilmente puede suceder en un cuerpo con una mente dominada por la ansiedad, el estrés o el deber ser, una mente ocupada en otras cosas en vez del sentir presente. Al ceder el control al dominante, el sumiso se deja hacer y se dedica sólo a sentir. La dominación no tiene que ser del tipo presentado en las novelas de sado-masoquismo. Y la sumisión no requiere dejarse lastimar impunemente.
El éxito de la sumisión, como vía para obtener placer sexual, viene de la renuncia al control y el dejar la responsabilidad del propio placer al otro. Implica liberación de inhibiciones: no tenemos control sobre lo que nos pasa, ni lo que nos excita. La responsabilidad recae en el dominante: el otro es el que nos hace cosas, nosotros sólo sentimos. Para que una relación de dominación-sumisión funcione lo único que se necesita es que una persona, la pasiva, ceda el control y la acción a la otra, la dominante. Un ejemplo sencillo y delicioso es el de dejarse vendar los ojos. La persona vendada es ahora, por fuerza, la sumisa. Su pareja puede desnudarla, lentamente, sin prisa y luego acariciarla y hacerle las cosas que la otra desea, junto con cosas que la otra no sospecha. La sorpresa y el aumento de la atención sensual provocados por la falta de la vista crean un ambiente propicio, mentalmente, para el placer. Si nuestra pareja es dedicada, creativa y paciente nos puede proporcionar mucho placer.
Un abrazo de corazón a corazón
Manuel Algara
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La foto que aparece en esta entrada viene de Internet. No tenía créditos.
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